TEXTO DEL PODCAST SOBRE ONGS
02-08-07
Las organizaciones no gubernamentales, o ONG, son elementos clave de las
democracias sanas. Las ONG son grupos independientes, organizados por ciudadanos
particulares, que sirven las necesidades de la comunidad en la que viven. Sus
acciones complementan, y en ocasiones cuestionan, el trabajo del gobierno.
Algunas ONG llevan a cabo programas locales e internacionales que contribuyen a
la promoción de los principios democráticos.
Las ONG mejoran sus sociedades al defender, educar y movilizar la atención de
los ciudadanos con respecto a importantes temas de interés público, como por
ejemplo los servicios sociales, el medio ambiente o los niveles de vida. Estas
organizaciones representan a menudo a ciudadanos que, de otra manera, quedarían
al margen de los debates sobre políticas nacionales, y abren el discurso público
a personas de todas las clases económicas y sociales, así como a mujeres y
minorías. Permiten que ciudadanos de distintos extractos aprendan a trabajar
juntos y a consolidar las habilidades, relaciones y confianza necesarias para el
buen gobierno. Los fondos que reciben las ONG provienen generalmente de
donaciones particulares, fondos y filantropías privadas, empresas, instituciones
religiosas, instituciones internacionales, otras ONG, ventas de productos y
servicios, y hasta de gobiernos.
La historia ha demostrado el vínculo innegable entre una democracia robusta, una
sociedad civil activa y la prosperidad nacional. Tan recientemente como en 1988,
dos tercios de los gobiernos del mundo eran autocráticos. Hoy, el 70 por ciento
de los gobiernos del mundo siguen una trayectoria democrática. Por primera vez
en la historia, la mayoría de los ciudadanos en el mundo viven bajo algún
sistema político de autogobierno.
El avance de la democracia suscita la esperanza de una expansión de la
prosperidad. Las democracias modernas tienen las economías más dinámicas,
innovadoras y productivas del mundo. Esto se debe a que la democracia promueve
la estabilidad del crecimiento económico, la integridad de las instituciones
financieras y la protección de los derechos de propiedad. Las ONG se dan a la
tarea de observar y proteger estos elementos democráticos. Además, las ONG han
permitido que las democracias lleven a cabo mejoras en la calidad de vida de sus
ciudadanos.
El auge de Internet y de métodos de comunicación avanzados han permitido a ONG
de todo el mundo convertirse en poderosos agentes del cambio. Para los gobiernos
autocráticos, estas organizaciones plantean una amenaza importante. Muchos han
intentado limitar las actividades de las ONG a través de sus sistemas jurídicos.
Algunos líderes han denunciado públicamente los programas de ayuda a la
democracia y han comenzado a expulsar o a imponer duras restricciones de
comunicación a las ONG. En otros casos, las organizaciones locales han sufrido
amenazas o castigos por haber aceptado la ayuda de grupos democráticos de
Occidente.
Thomas Carothers es vicepresidente de estudios de política internacional y
gobernabilidad del Carnegie Endowment for International Peace (Fundación
Carnegie para la Paz Internacional) y habló con nosotros sobre esta reacción
contra el fomento de la democracia y sobre algunos de los factores que dan
pábulo a esta situación:
“En general, la democracia está en tela de juicio en el mundo actual. El impulso
que cobró en los años ochenta y noventa se ha perdido en gran medida. El número
de democracias no ha aumentado en los últimos diez años. Hay distintas causas,
entre ellas el freno natural de la democracia con el paso del tiempo. También,
los altos precios del petróleo y el gas en los últimos cinco años han ayudado a
diversos estados no democráticos y ricos en energía a consolidar su poder; así
como el auge de modelos alternativos, como el modelo de mano dura de desarrollo
político y económico. El asalto contra la democracia es un fenómeno más concreto
cuyo origen tiene dos vertientes. En primer lugar, la cadena de revoluciones que
ocurrieron en las sociedades postcomunistas de países de Europa Central, Europa
del Este y Asia Central, asustaron a determinadas personas en países
autoritarios. La resistencia cívica masiva y la acción cívica contra estos fue
impredecible, pero posible, y los gobiernos empezaron a temer que la ayuda de
democracias occidentales podría tener las mismas consecuencias en sus países.
Para más información sobre las organizaciones no gubernamentales y el desarrollo
de las democracias en el mundo, visite
Diálogos de
democracia.
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