PALABRAS DEL PRESIDENTE BARACK OBAMA
MENSAJE DEL RAMADÁN
Washington, DC
De parte del pueblo estadounidense—que incluye a las comunidades musulmanas de
todo el país—quiero desearles lo mejor a los musulmanes de Estados Unidos y del
mundo entero. Ramadan Kareem.
Ramadán es el mes en que, según la creencia islámica, el Corán fue revelado al
profeta Mahoma, empezando con una simple palabra—iqra. Por lo tanto, es una
temporada durante la cual los musulmanes meditan sobre la sabiduría y ayuda que
les ofrece la fe, además de la responsabilidad que los seres humanos tienen ante
su prójimo y ante Dios.
Al igual que otras muchas personas de diferentes creencias religiosas que
conocen el Ramadán a través de sus comunidades y familias, sé que es una época
festiva durante la cual las familias se reúnen, los amigos organizan iftares y
se comparten comidas. Pero también sé que el Ramadán es una temporada de
devoción y reflexión intensas—una temporada en la que los musulmanes ayunan
durante el día y rezan oraciones del Tarawih de noche, además de recitar
y escuchar el Corán entero durante todo el mes.
Estos rituales nos recuerdan los principios que tenemos en común, y el papel que juega el Islam en la promoción de la justicia, el progreso, la tolerancia y
la dignidad de todos los seres humanos.
Por ejemplo, ayunar es un concepto compartido por muchas religiones—entre ellas
mi propia fe Cristiana—como una manera de acercar a la gente a Dios, y a
aquellas personas que saben lo que es pasar hambre. El apoyo que los musulmanes
ofrecen a los demás nos recuerda la responsabilidad que tenemos de fomentar las
oportunidades y la prosperidad de gente de todo el mundo. Todos debemos recordar
que el mundo que deseamos construir, y los cambios que queremos hacer, deben
empezar en nuestros propios corazones y en nuestras propias comunidades.
Este verano, gente de todos los rincones de Estados Unidos ha servido a sus
comunidades, educando a niños, cuidando a enfermos y ayudando a aquellos que
están pasando por apuros. Las organizaciones religiosas, entre ellas muchas
islámicas, han sido de las primeras en participar en este verano dedicado al
servicio. Y en estos momentos tan difíciles, este es un espíritu de
responsabilidad que debemos sostener durante los próximos meses y años.
Más allá de las fronteras de Estados Unidos, también nos comprometemos a cumplir
con nuestra responsabilidad de construir un mundo más pacífico y seguro. Por eso
estamos poniendo fin a la guerra en Iraq de forma responsable. Por eso aislamos
a los extremistas violentos a la vez que ayudamos a las personas a asumir el
control de sus vidas en lugares como Afganistán y Pakistán. Por eso nos
mantenemos firmes en nuestro apoyo a una solución de dos estados que reconozca
los derechos de israelíes y palestinos a vivir en paz y seguridad. Y por eso
Estados Unidos siempre apoyará los derechos universales de las personas a
dar su opinión, practicar su religión, contribuir a la sociedad y confiar en el
estado de derecho.
Todos estos esfuerzos forman parte del compromiso de Estados Unidos para
involucrar a los musulmanes y a los países de mayoría musulmana mediante el
interés y el respeto mutuos. Durante esta temporada de renovación, quiero
reiterar mi compromiso para dar paso a un nuevo comienzo entre Estados Unidos y
los musulmanes de todo el mundo.
Como dije en El Cairo, este nuevo comienzo debe nacer de un esfuerzo sostenido
de escucharnos mutuamente, aprender los unos de los otros, respetarnos
mutuamente y buscar nuestros puntos en común. Creo que una parte importante de
este proceso es saber escuchar, y en los últimos dos meses, embajadas
estadounidenses de todo el mundo no sólo se han acercado a gobiernos, sino
directamente al pueblo en países de mayoría musulmana. Recibimos una avalancha
de reacciones y sugerencias de todo el mundo sobre cómo Estados Unidos puede
ayudar a cumplir las aspiraciones de la gente.
Hemos escuchado. Les hemos oído. Y, al igual que ustedes, nos estamos centrando
en avanzar acciones específicas que, con el tiempo, tendrán resultados positivos,
tanto en los temas políticos y de seguridad que mencioné antes, como en áreas
que ustedes nos han indicado son prioritarias para la gente.
Estas consultas nos están ayudando a poner en marcha las colaboraciones que pedí
en El Cairo para ampliar los programas de intercambio estudiantil, promover el
establecimiento de empresas y crear puestos de trabajo, e incrementar el trabajo
conjunto en ciencia y tecnología, a la vez que apoyamos la alfabetización y la
formación profesional. También estamos avanzando en establecer vínculos con la
OCI y sus estados miembros para erradicar la polio, además de trabajar con la
comunidad internacional para afrontar desafíos como el virus H1N1, algo que
preocupa a muchos musulmanes que preparan el próximo peregrinaje a la Meca.
Todos estos esfuerzos buscan promover nuestras aspiraciones comunes: vivir en
paz y seguridad; obtener una buena educación y conseguir un trabajo digno; amar
a nuestras familias, nuestras comunidades y nuestro Dios. Hará falta tiempo y
mucha dedicación. No podemos cambiar las cosas de la noche a la mañana, pero sí
podemos comprometernos honestamente a hacer lo necesario, mientras seguimos un
nuevo rumbo hacia el destino que buscamos para nuestros hijos y para nosotros
mismos. Es un viaje que debemos realizar juntos.
Estoy deseando continuar con este diálogo tan importante, y convertirlo en
acciones concretas. Hoy, quiero unirme a los 1.500 millones de musulmanes de
todo el mundo, a sus familias y amigos, en darles la bienvenida al comienzo del
Ramadán y desearles un mes repleto de bendiciones. Que la paz de Dios esté con
ustedes. |