águila Declaraciones del Embajador de los Estados Unidos de America, Edward L. Romero, a su Llegada a Madrid
28 de junio de 1998

Actualizado: 7 de julio de 1998


Buenos días. ¡Por fin hemos llegado! Quisiera comenzar presentándoles a mi esposa Cayetana, a nuestro hijo varón Esteban y a nuestro nieto Adam.

Nuestra llegada a Madrid y a España constituye un momento muy especial para nosotros. Admiramos y conocemos este país al que nos unen unos lazos que datan de hace cuatro siglos. Mi antepasado, Bartolomé Romero, salió de Corral de Almaguer, al Este de Toledo, y se estableció en 1598 en lo que hoy es el Estado de Nuevo Méjico. Los antepasados de Cayetana también vinieron de España, sobre la misma época.

Como todos Vds. saben, las relaciones entre España y Estados Unidos son excelentes, tanto a nivel bilateral como en las muchas organizaciones internacionales en las que cooperamos como socios y aliados. El importante papel que juega España a nivel internacional es evidente en las Naciones Unidas, la OTAN y en el trabajo que se está realizando en el Oriente Medio y en los Balcanes en favor de la paz, y lo mismo se puede decir de su labor de apoyo al proceso democrático en América Latina y de fortalecimiento del sistema comercial mundial.

El Presidente Clinton ha estado en España dos veces y el Vicepresidente Gore una. Ambos tienen en muy alta estima la estrecha y productiva colaboración que existe, a todos los niveles, entre nuestros dos países. Todos los ojos estuvieron pendientes de España el verano pasado durante la histórica Cumbre de la OTAN, al final de la cual se anunció la ampliación de la Alianza. En aquella ocasión el Presidente y la Sra. Clinton tuvieron el gran honor de disfrutar de la generosa hospitalidad de Sus Majestades los Reyes. La excelente relación personal que existe entre el Presidente Clinton con Sus Majestades y con el Presidente Aznar son un perfecto ejemplo de los lazos que unen a nuestros dos países. Nuestros vínculos comerciales, de inversión, turísticos, o de intercambios educativos y científicos, entre otros, continúan desarrollándose y creciendo.

Es un gran honor para mí haber sido nombrado por el Presidente Clinton representante de los Estados Unidos en España. Como Embajador haré todo lo posible para potenciar y fortalecer nuestra relación. Soy un hombre de negocios pero siempre he estado muy interesado en otros muchos temas, tanto de carácter local como internacional, que afectan a mi país. Al acercarse el nuevo milenio nos encontramos con muchos retos a los que hacer frente: detener la proliferación de armas de destrucción masiva; buscar soluciones pacíficas que detengan los conflictos; combatir el terrorismo y el crímen; proteger el medio ambiente; potenciar la consolidación de la democracia y la apertura de los mercados y hacer que la potente tecnología de que disponemos trabaje en beneficio de todos y en todo el mundo.

Tanto España como los Estados Unidos tienen un papel vital que representar en todos estos campos, y compartiendo nuestros puntos de vista y experiencia podremos conseguir incluso más. Y es por ello por lo que estoy deseando presentar mis credenciales a su Majestad el Rey, y a continuación ponerme a trabajar con el pueblo español al que quisiera llegar a conocer en más profundidad.

Estoy muy agradecido al Presidente Clinton por la oportunidad que me brinda para ser su Embajador en España. En su nombre y en el mío propio, aprovecho esta ocasión para saludar muy cordialmente y expresar nuestros mejores deseos al pueblo de este gran y magnífico país.

A mi presidente y a mi patria, Estados Unidos, quiero servir con capacidad y honor. Y mi madre patria histórica, España, quiero que me reciba con el mismo gusto y el mismo orgullo que tengo yo.

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