NOTAS SOBRE LA HISTORIA DEL CONSULADO GENERAL DE LOS ESTADOS UNIDOS EN BARCELONA
El 29 de diciembre de 1797, el segundo presidente de los Estados Unidos
de América, John Adams nombró a William Willis como primer
Cónsul de los EE.UU. en Barcelona. Su misión fundamental
era la de promover el comercio entre la joven democracia norteamericana
y la próspera región industrial de Cataluña, conocida
por su sector textil. Con los años, el Consulado de los EE.UU. se
fue afianzando, cobrando mayor relevancia sus funciones tanto comerciales
como las propiamente consulares hasta convertirse en un consulado moderno.
En 1895, poco antes de la Guerra de Cuba, y en vista de la importancia
comercial y política que había cobrado la ciudad y por tanto
la relevancia del consulado como institución, el gobierno de los
EE.UU. le otorgó la categoría de Consulado General.
El Consulado General permaneció abierto durante los años
de la Guerra Civil española. En 1937, cuando el gobierno de la República
se instaló en Barcelona, el Consulado General fue autorizado a funcionar
como Embajada de los EE.UU. desde una sede provisional en la Avenida del
Tibidabo, domicilio particular del ciudadano norteamericano Max Klein.
El Consulado General se trasladó a su sede actual en el barrio de
Sarrià en junio de 1992.
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