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EL MUNDO,
MARTES 6 DE SEPTIEMBRE DE 2005
OPINIÓN

TRIBUNA LIBRE
“ES SU DECISIÓN...”
Eduardo Aguirre, Embajador de los EE.UU. en España
A veces me pregunto si en este interminable
torrente de noticias que nos llegan a diario somos capaces de reconocer cuándo
un acontecimiento es de tal importancia que va más allá del nivel de lo que no
se recordará unos días después. Continuamente surgen noticias que remplazan a
las sucedidas unas horas antes, por lo que no siempre prestamos la debida
atención ni reflexionamos sobre novedades extraordinarias. Creo que uno de
estos acontecimientos fue el anuncio de la Asamblea Nacional iraquí de que había
concluido el proyecto de una constitución.
El borrador de la constitución iraquí es un
logro notable. El Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, lo definió
como “el resultado de un proceso liderado por los iraquíes y que les
pertenece.” La Unión Europea alabó la noticia y animó a todos los iraquíes a
participar en el referéndum nacional el día 15 de octubre. Estados Unidos suma
su felicitación al pueblo iraquí por un nuevo paso decisivo hacia el
establecimiento de un país libre y democrático.
En sólo dos años, los iraquíes han dejado
atrás una despiadada dictadura, marcada por las ejecuciones en masa, las salas
de violación y las invasiones. Hoy están avanzando con paso seguro hacia una
democracia floreciente que libra -y gana- una batalla por un futuro pacífico.
Por supuesto, el proceso no ha estado
exento de enormes dificultades. A través de los medios vemos diariamente la
violencia y la intimidación utilizadas por una pequeña minoría con el fin de
impedir el surgimiento de un Irak democrático. Además de los insurgentes, no es
ningún secreto que no todos los líderes políticos o religiosos iraquíes está de
acuerdo con el borrador del texto. Pero no creo que sea una razón para
desacreditar lo que se ha conseguido. Raramente faltan los problemas cuando
políticos de diferentes partidos y grupos se reúnen para negociar y buscar
acuerdos. Supongo que a todos se nos ocurren ejemplos fuera de Irak de este
“toma y daca” político, así que no citaré ninguno.
No neguemos el enorme progreso que han
logrado los iraquíes. Han elaborado un borrador con algunos de los compromisos
democráticos y de derechos humanos de mayor alcance de Oriente Medio o cualquier
otro lugar. El borrador establece un sistema democrático en el que todas las
voces pueden ser escuchadas, se respeta el estado de derecho y las mujeres son
socios políticos plenos.Protege los derechos y las libertades fundamentales,
confiere la soberanía al pueblo y declara que todos los iraquíes son iguales
ante la ley sin discriminación por razones de sexo, etnia o religión.
Aunque no existe un consenso total sobre
todos los puntos, los representantes iraquíes alcanzaron acuerdos sobre un
conjunto amplio de asuntos controvertidos mediante el diálogo, el debate, el
compromiso, las herramientas cotidianas de una sociedad democrática. Los
iraquíes pueden estar orgullosos del trabajo de sus representantes y del
borrador resultante.
Desgraciadamente, a no todos les gustan las
negociaciones democráticas y el consenso político. A menudo oímos que se
critican los puntos débiles de los esfuerzos de aquellos que intentan encontrar
soluciones políticas, de los que tratan de reconstruir las infraestructuras, de
los que intentan garantizar la seguridad. Resulta curioso, pero no veo que se
repruebe en la misma medida a los que, abiertamente, declaran la guerra a la
democracia y asesinan a los que no apoyan sus objetivos extremistas.
Mediante una serie de actos
indescriptiblemente horrendos –secuestros y degollaciones, coches bomba en
escuelas infantiles y otras barbaridades- los terroristas han elegido hacer la
guerra contra un futuro de libertad para Irak. Como declaró el terrorista
jordano al Zarqawi cuando intentaba detener las elecciones de enero, al Qaeda y
los suyos han declarado una guerra a muerte contra lo que consideran “el
perverso principio de la democracia”. Se trata de una lucha a la que no podemos
dar la espalda.. Una lucha que ninguna sociedad democrática puede permitirse
perder.
El 30 de enero me conmovió ver a los
iraquíes mostrando con orgullo su dedo manchado de
tinta color morado como prueba de que habían votado.
Millones de iraquíes desafiaban así las amenazas de los terroristas. Las
personas que se oponen sistemáticamente a todo, los que siempre dicen “no”, los
que siempre insisten en lo negativo, nos dijeron que las elecciones serían un
fracaso. Se equivocaban. El 30 de enero los iraquíes elegirán la democracia,
frente a amenazas inconcebibles.
En los próximos meses los iraquíes
analizarán, discutirán y debatirán el borrador de su constitución, y el 15 de
octubre votarán de nuevo. No sé lo que decidirán. Tendremos que esperar y
ver... Es su decisión.
Pero nosotros, que no somos iraquíes, también tenemos opciones.
La abrumadora mayoría de los iraquíes no
quieren más que la oportunidad de construir un nuevo futuro para sí mismos, para
sus hijos y para su país, en paz, con seguridad, en libertad. Podemos optar por
ayudarles. España, por ejemplo, está proporcionando una ayuda económica
generosa para la reconstrucción de Irak y colaborando de manera valiosa en
formar a los iraquíes para que puedan garantizar la estabilidad y la seguridad
interna que el país necesita con tanta urgencia.
La elección y el compromiso de Estados
Unidos son claros: apoyaremos a los iraquíes. Les ayudaremos a derrotar a los
terroristas y ofreceremos toda la asistencia que podamos para que sienten las
bases de un Irak nuevo, democrático, más próspero. Hemos hecho grandes
sacrificios, y sentimos profundamente la pérdida de todas las vidas. Pero
también reconocemos que nuestro interés en un Irak estable y pacífico es el
mismo que el del pueblo iraquí, y sabemos que este objetivo no se logra
esperando lo mejor, sino trabajando y con determinación.
También los medios de comunicación tienen
opciones. Pueden centrar su cobertura en la oposición a esta constitución o en
la cultura democrática emergente de la cual ha surgido. Los medios pueden
retratar la violencia terrorista en Irak como un fracaso de aquellos que se
esfuerzan, sin un éxito total, por garantizar la estabilidad y construir por
primera vez la democracia, o pueden optar por examinar más de cerca los
despreciables actos de los terroristas y sus objetivos declarados.
Probablemente algunos analistas, más
interesados en criticar al presidente Bush que en mirar lo que está en juego en
Irak o ver cómo podemos contribuir a un futuro mejor para Irak, arremeterán
contra el proceso y el progreso políticos de Irak. Resulta muy fácil señalar
las imperfecciones. No tenemos por qué apoyar, defender o atacar esta
constitución; es un asunto que han de resolver los iraquíes. Pero podemos
reconocer la notable madurez y la creciente confianza de los iraquíes para
tratar sus propios asuntos políticos.
Y aquellos que durante tanto tiempo han
dicho sólo lo negativo también pueden elegir. Pueden permanecer firmes en su
eterno pesimismo, o cinismo, según el caso. Pero espero que puedan conceder al
pueblo iraquí un merecido reconocimiento por lo que ha conseguido. Quizá
algunos decidan que las esperanzas sinceras del pueblo iraquí de un futuro mejor
merecen, si no optimismo, al menos sus mejores deseos.
El gobierno interino de Irak necesitó sólo
tres meses para establecer la normativa electoral, sólo tres meses más para
organizar y llevar a cabo unas elecciones alabadas, como por ejemplo por la ONU,
como libres y justas. La Asamblea Nacional elegida no ha necesitado siquiera
siete meses para organizar un gobierno nacional, construir el consenso entre
grupos dispares y elaborar un proyecto de constitución que será sometido a la
decisión del pueblo.
El 15 de octubre el pueblo iraquí tendrá la
oportunidad de decidir, democráticamente, el futuro político de su país. ¿Quién
habría imaginado esta posibilidad hace apenas tres años?
página del Embajador Aguirre ^
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