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Misión Diplomática
 

LA RAZÓN   JUEVES, 3-VIII-2006                                                                                          Opinión


TRIBUNA LIBRE


“EL FUTURO DE CUBA”

Por Eduardo Aguirre, Embajador de Estados Unidos en España y Andorra


Siento un interés especial por los acontecimientos en Cuba. Mi familia formó parte de ese éxodo de ciudadanos que huían de la dictadura comunista. Como Embajador de Estados Unidos, represento a un país con un profundo interés por el futuro de una Cuba libre, democrática y próspera. Y, como otras muchas personas en todo el mundo, guardo grandes esperanzas sobre un futuro mejor para Cuba.

El mes pasado, en un informe de la Comisión para la Ayuda a una Cuba Libre, EEUU describió la ayuda que estamos dispuestos a ofrecer a un gobierno de transición cubano, si éste lo solicita. Como es de esperar, hay intentos de distorsionar las políticas estadounidenses y tergiversar el contenido real del informe. Les invito a juzgar por sí mismos: El informe está disponible en www.cafc.gov.

Séamos claros: EEUU no quiere ser testigo de una mera sucesión de poder, la continuación de una dictadura que ya ha durado casi medio siglo. Esperamos ver una transición rápida y genuina hacia la democracia, con derechos y libertades plenos para todos los cubanos, la excarcelación inmediata de prisioneros políticos, y elecciones libres y correctas dentro de los primeros 18 meses.
 
Este informe no es nuestro “plan” para Cuba. No es ni fórmula ni receta. Simplemente expresa nuestra creencia de que el pueblo cubano tiene derecho a llevar una vida normal, como cualquier otro. Resume nuestra voluntad de ofrecer ayuda si el nuevo gobierno cubano la considera apropiada.

¿Qué tipo de ayuda puede dar EEUU a un gobierno cubano de transición? Podemos ofrecer alimentos, agua, medicinas, combustible y otras provisiones para abordar las necesidades humanitarias inmediatas. A más largo plazo, podemos ayudar al gobierno de transición a construir una base sólida para el crecimiento económico, abriendo oportunidades económicas, atrayendo inversiones y respaldando la ayuda financiera internacional. Estamos preparados para trabajar con el pueblo cubano, si se solicita nuestra ayuda, para superar obstáculos que puedan entorpecer el cambio democrático; por ejemplo, ofreciendo asistencia técnica a encargados electorales y apoyando al ejército cubano mientras se ajusta a su nuevo papel en una sociedad democrática.

Ofrecemos ayuda a la sociedad civil cubana mientras ésta fortalece el proceso de cambio democrático. Cuba no es el único país en enfrentarse a una transición de este tipo: las experiencias de muchos países del centro y este de Europa, por ejemplo, pueden servir de modelo valioso.

Mientras dure la dictadura, EEUU seguirá en su empeño de contrarrestar el monopolio del gobierno cubano sobre la información. El acceso a Internet, por ejemplo, está totalmente controlado por el régimen cubano. La libertad de prensa y de expresión son principios fundamentales de la democracia; creemos que el pueblo cubano tiene el derecho de disfrutarlos. Esperamos que una mayor apertura a fuentes de información independientes y sin censura acelere el fin de la dictadura.

El régimen busca atemorizar a los cubanos con la idea de extranjeros que, como si del coco se tratara, aterrizarían en la isla y echarían a la gente de sus casas. Eso es pura fantasía: EEUU defendería el derecho de los cubanos a sentirse seguros en su propio hogar, y no apoyaríamos ningún intento arbitrario de echarles. Un gobierno democráticamente elegido, y que represente la voluntad del pueblo cubano, tomará cualquier decisión sobre los derechos de propiedad y las propiedades confiscadas.

Los cinco decenios del régimen castrista han supuesto la huida de cientos de miles de cubanos a EEUU, España y otros lugares del mundo. Quizás algunos querrán aportar con su experiencia, sus recursos y su ayuda a una Cuba en pleno proceso de cambio. Sin embargo, serán los 11 millones de cubanos que aún viven en la isla los que jugarán un papel primordial en la transición de Cuba hacia la democracia. Sólo existe un pueblo cubano. Debemos rechazar los intentos interesados de crear divisiones artificiales entre ellos, y ayudar a promover la reconciliación y la unidad.

El régimen cubano ha procurado frenar las oportunidades para lograr un cambio democrático real. Ha intentado convencer al público y a gobiernos en todo el mundo para que apoyen una sucesión de poder no elegida, y no una transición.  Puede ofuscar y dar la ilusión de cambio, pero debemos rechazar esa estabilidad falsa.

Existe una diferencia entre la estabilidad y el estancamiento. Sin duda alguna, prolongar 50 años de gobierno comunista fracasado es un ejemplo de lo último.  Después de tantas décadas de opresión, los cubanos se merecen un gobierno elegido por ellos mismos, no uno escogido a dedo por un dictador envejecido.

No sé qué nos deparará el futuro en cuanto al estado de salud del presidente Castro. No sé cuándo llegará el fin de su dictadura. Pero sí sé que su despotismo representa un pasado triste, y no el futuro, del pueblo cubano. Cuando llegue ese fin, el gobierno de EEUU estará dispuesto, si así nos lo pide un gobierno de transición, a respaldar un movimiento genuino hacia un futuro en democracia. Precisamente por mi interés especial por Cuba, confío que el pueblo cubano al fin pueda librarse de este régimen de retórica anticuada, y adentrarse en el siglo 21.

página del Embajador Aguirre ^



 


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