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EL MUNDO,
JUEVES 20 DE JULIO DE 2006
OPINIÓN

TRIBUNA LIBRE
“IRAK HOY”
Por Talal Hashim al-Khudairi, Embajador de Irak en España y
Eduardo Aguirre, Embajador de Estados Unidos en España y Andorra
La reunión en Bagdad entre el primer ministro Maliki y el presidente Bush fue
algo más que un impactante símbolo de apoyo mutuo entre los gobiernos de Irak y
Estados Unidos. Fue otro paso tangible para lograr nuestro objetivo común de
estabilidad, seguridad y prosperidad para el pueblo iraquí. Sigue habiendo
dificultades, y queda mucho por hacer, pero hoy existen poderosas razones para
el optimismo sobre el futuro de Irak.
La seguridad en Irak, por supuesto, es la máxima prioridad. El mes pasado, el
primer ministro Maliki lanzó una importante operación para mejorar la seguridad
en el área de Bagdad. Esta tarea está encabezada por casi 50 000 efectivos del
ejército y la policía de Irak, con el apoyo de 7 200 soldados de la coalición.
La muerte de al-Zarqawi es un logro significativo –al menos, pone fin a su
campaña personal de degollaciones, matanzas y masacres–, pero por sí misma no
impedirá que los terroristas que aún quedan traten de asesinar a más iraquíes
inocentes. Los terroristas no han ocultado su intención de matar al mayor número
posible de iraquíes y provocar un fanático baño de sangre.
Afortunadamente, los líderes políticos y religiosos iraquíes –y, lo que es más
importante, la abrumadora mayoría del pueblo iraquí– han rechazado los
llamamientos a la violencia. Estados Unidos y otros países han ayudado en la
formación y el equipamiento de las fuerzas militares y policiales que el nuevo
Irak democrático necesita para garantizar su propia seguridad. Esta tarea vital
ha de continuar avanzando.
El gobierno iraquí aprovechará el impulso ganado con la muerte de Abu Musab al-Zarqawi
para derrotar el terrorismo y el sectarismo y colmar la esperanza del pueblo
iraquí de una democracia unida, estable y próspera con la siguiente estrategia:
Aprovechar los recursos humanos del país aún sin utilizar para reactivar la
reconstrucción, poner en marcha una iniciativa para una auténtica reconciliación
nacional e intensificar y hacer más eficaz la creación del ejército y la
policía. Aunque algunas zonas del país han estado muy tranquilas y han sido
seguras, esto no se ha traducido en una mayor inversión o reconstrucción.
Corregir este desequilibrio y desarrollar las infraestructuras y los
servicios en estas regiones más seguras, convirtiéndolas en un modelo para el
resto del país. Movilizar a los jóvenes iraquíes, admirablemente enérgicos y
capaces, para vitalizar la tarea de reconstrucción.
Emprender una iniciativa de reconciliación nacional, algo importante si los
iraquíes quieren comenzar a curar las divisiones y las heridas provocadas por el
gobierno dictatorial de Saddam Hussein y agravadas después por el terrorismo.
Esto permitirá, junto con una auténtica cooperación de todos los grupos étnicos
y religiosos de Irak en este gobierno de unidad, que los iraquíes persigan a los
terroristas con la máxima fuerza.
Las dificultades económicas son una fuente de quejas comprensibles. También
ofrecen un motivo fácil de explotar por los insurgentes. Pero, igualmente en
este caso, el gobierno iraquí está resolviendo los retos. El sector energético,
por ejemplo, ha sido especial objeto de ataques, y las consiguientes
interrupciones del suministro eléctrico han supuesto una seria dificultad para
los iraquíes, que trabajan para revitalizar la economía de Irak, impulsar el
abastecimiento de los servicios básicos, crear empleo, atraer la inversión y
estimular el crecimiento, pero necesitan la ayuda de la comunidad internacional.
Muchos países prometieron apoyo, aunque todavía no se han cumplido todos esos
compromisos. Ahora es necesario que todos los países reduzcan las deudas de Irak
para ayudar a que la economía iraquí se estabilice y avance y reforzar el
proceso político.
Entre las iniciativas más significativas del gobierno de unidad iraquí se
encuentra el fomento de la reconciliación nacional y de una participación
política más amplia entre todos los iraquíes. El primer ministro Maliki ha
apelado a todos los iraquíes a superar las diferencias étnicas y sectarias y
trabajar juntos para crear un futuro de paz. El presidente Bush apoya firmemente
estas medidas, como la reciente liberación de más de 2 500 presos por parte de
Irak. El gobierno de Irak, elegido democráticamente, ha mostrado de manera
coherente su voluntad de fomentar la unidad nacional y superar las divisiones
que algunos tratan de provocar.
Irak está avanzando en hacer frente a sus desafíos, pero todavía necesita ayuda.
La ONU, en numerosas resoluciones, ha subrayado repetidamente la importancia del
apoyo de la comunidad internacional al pueblo iraquí. Ha pedido que los Estados
miembros aporten toda la ayuda necesaria, incluyendo tropas a las fuerzas
multinacionales, para ayudar a satisfacer las necesidades del pueblo iraquí y
lograr seguridad, estabilidad y la oportunidad de un futuro mejor. Estados
Unidos se siente orgulloso de estar, junto con la ONU y otros muchos países,
apoyando firmemente al gobierno y al pueblo de Irak. Es también necesario que
los países vecinos de Irak no se interfieran en sus asuntos internos. Algunos
acogieron a muchos iraquíes durante el régimen dictatorial baazista, pero eso no
les da derecho ahora a injerirse en Irak o hacer la vista gorda ante las
operaciones de los terroristas.
Los últimos decenios han traído gran sufrimiento al pueblo iraquí, pero hoy,
tras muchos años de dictadura y dificultades, Irak tiene la oportunidad de un
futuro de paz y prosperidad. La hora de discusiones sobre los desacuerdos del
pasado ha terminado. Irak necesita la solidaridad y la cooperación de la
comunidad internacional, y ésta no puede permitirse que Irak fracase.
El éxito de Irak como país estable, seguro, democrático, independiente y
próspero no sólo beneficia al pueblo iraquí, sino también al mundo entero.
Juntos, ahora, tenemos una extraordinaria oportunidad para garantizar que así
sea. Los iraquíes han mostrado repetidamente perseverancia ante muchos desafíos.
Con sus aliados, perseverarán también para hacer de Irak una democracia próspera
en el corazón de Oriente Medio.
página del Embajador Aguirre ^
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