DISCURSO EN EL DESAYUNO INFORMATIVO EUROPA PRESS
5 de junio de 2007
Gracias, Asís Gracias, Ángel por invitarme a participar en ésta discusión. Es un
placer estar aquí y tener la oportunidad de hablar… una vez más… sobre las
relaciones entre España y EE.UU. en general… y en particular sobre la visita de
la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, a Madrid el viernes pasado.
Sería falso afirmar que el viernes fue un día normal para mí o para la Embajada.
La visita de la Secretaria de Estado fue de importancia para EE.UU. y para
España. Fue recibida en Madrid por Su Majestad el Rey y por la cúpula del
gobierno y de la política española. Cada reunión fue productiva, substantiva,
franca, y meticulosa. Y en todo momento el ambiente fue cordial. Cada
interlocutor demostró el deseo de dialogar… o sea… exponer y también escuchar.
La visita reflejó relaciones más que normales… excelentes. Lo puedo afirmar
porque estuve al lado de la Secretaria a través del día, y en cada entrevista.
Pero debo decir que mi recuerdo y mi impresión de la visita no coinciden
totalmente con los análisis que surgieron después.
Al siguiente día, leí los periódicos, vi la televisión, y analicé las noticias
en Internet.
Al final de mi escrutinio, me pregunté si había pasado la noche anterior en una
máquina del tiempo. Los reportajes de la visita, uniformemente, reflejaban un
bosquejo remoto de la realidad que yo viví. ¿Qué pasó? ¿Cómo puede ser que la
percepción pública de la visita no encaje con mis propias observaciones?
Les aseguro que esa percepción ni concuerda con mi memoria de la visita en
general, o con las reuniones en particular. Por supuesto, cada quien que analice
la visita puede elegir acentuar las áreas de acuerdo… o las diferencias. Y sé
que las diferencias de opinión son siempre más interesantes… que las áreas de
acuerdo.
Hoy me atrevo a ofrecer hoy mi recuento de los hechos. Me disculpo con aquellos
que ya formularon sus opiniones, y se confundan tratando de discernir la
realidad.
Primero, pongamos la visita en el contexto adecuado. Uno de los miembros más
importantes de mi gobierno se reunió con los líderes más importantes de España y
eso, por definición, hace que la visita sea importante. Pero el viernes pasado
no marcó un “nuevo comienzo” de nuestras relaciones bilaterales, sino que
acentuó la continuidad de esas relaciones. Ambos gobiernos trabajan juntos, de
manera eficaz, desde hace mucho tiempo, y en más áreas de las que puedan sugerir
los asuntos en los que existen discrepancias, y que son conocidos por todos.
Ésta fue la primera vez que la Secretaria Rice y el Ministro Moratinos se
encontraron en España. El lugar de una reunión es significativo, pero no
determinante en cuanto a la importancia o el beneficio del encuentro.
Anteriormente, se habían encontrado numerosas veces; siempre abordado asuntos de
similar importancia como en éste viaje.
Contrario a lo que se dice, la Secretaria Rice no es el primer miembro del
gabinete presidencial, o con alto cargo en gobierno de EE.UU. que visita España
desde las elecciones de 2004. Por ejemplo, el Fiscal General, Alberto Gonzáles,
ha visitado Madrid en dos ocasiones; la Secretaria de Educación, Margaret
Spellings; el Secretario de Defensa, Robert Gates; y el Director del FBI, Robert
Mueller, han venido a España, en visitas oficiales desde que estoy destinado
aquí. El mes pasado, la Directora de la Agencia Antidroga (DEA), Karen Tandy,
vino a Madrid para asistir a la primera Conferencia Internacional para el
Control de Drogas celebrada fuera del Continente Americano. Altos funcionarios
de ambos gobiernos se reúnen con regularidad en nuestras respectivas capitales.
Todas éstas reuniones reflejan la sólida base de objetivos comunes y esfuerzos
conjuntos para alcanzarlos que marca nuestra relación.
En ésta ocasión, las conversaciones cubrieron una muy amplia gama de asuntos de
mutuo interés para EE.UU. y España:
1. Terrorismo
2. Narcotráfico
3. Cooperación Militar
4. OTAN
5. Afganistán
6. Oriente Próximo
7. Siria
8. El futuro de Irak
9. El norte de África
10. Asuntos Consulares
11. Comercio e Inversiones
12. Latino América en General
13. Cuba y Venezuela en particular.
Hubo común acuerdo en todos los anteriores puntos… ¡salvo uno! Como ya sabemos,
España y EE.UU. no estamos en total acuerdo sobre Cuba. Espero que esto no
sorprenda a ninguno de los aquí presentes… porque no ha sido un secreto muy bien
guardado.
Una buena parte de las reuniones abordaron el caso de Cuba. Cada lado expresó
sus diferentes opiniones acerca de la estrategia más apropiada en cuanto a Cuba.
La mejor forma de promover una transición democrática en la isla. Nuestros
comunes deseos de comunicarnos con los disidentes.
Por nuestra parte, la Secretaria de Estado fue muy clara. No albergamos
optimismo en que el régimen dictatorial cubano, con medio siglo en el poder,
vaya a comenzar a dar pasos hacia la democracia. Expresamos nuestra preocupación
por que, después de Fidel Castro, haya una sucesión de un régimen autoritario,
para otro periodo dictatorial… con el mismo apellido. Y nos parece sumamente
importante dar apoyo moral y ayuda a los disidentes cubanos.
El Ministro Moratinos nos recordó que compartimos el mismo objetivo: un futuro
democrático para Cuba. En las reuniones, los dos lados coincidimos en nuestros
deseos de ver una Cuba libre, democrática, y respetuosa de los derechos humanos.
No discrepamos en que eso incluye apoyar a los disidentes que trabajan dentro de
Cuba para lograr una transición democrática.
La visita subrayó los asuntos en los que estamos de acuerdo. En los otros muchos
puntos que abordamos, encontramos – sin excepción – que compartimos los mismos
valores y objetivos.
En la rueda de prensa, por ejemplo, tanto la Secretaria Rice como el Ministro
Moratinos condenaron el cierre de Radio Caracas Televisión en Venezuela, y
expresaron su preocupación por el mal camino por el que va la libertad de
expresión en ese país.
Hablamos de Afganistán. Como su futuro implica profundas consecuencias para la
seguridad de nuestros respectivos países.
Hablamos de la importancia de los esfuerzos de la OTAN para terminar con la
violencia en Afganistán y ayudar a reconstruir el país. EE.UU. ha dedicado
importantes recursos –militares, económicos y políticos — a ayudar a poner fin a
la dictadura de los talibanes, y las actividades terroristas de Al Qaeda. Y para
construir un futuro mejor para el pueblo afgano. Recordamos que ambos países,
como aliados de la OTAN, hemos dedicado al futuro de Afganistán nuestro tesoro
más preciado: la vida de muchos de nuestros hombres y mujeres militares. Por
supuesto, queda mucho por hacer en Afganistán, y lo vamos a hacer, juntos, todos
los miembros de la Alianza.
La visita subrayó muchas más áreas de acuerdo. Permítanme repasar brevemente
algunas. Estamos de acuerdo en los esfuerzos para avanzar en la búsqueda de la
paz en Oriente Próximo. La Secretaria de Estado anotó, específicamente, los
valiosos conocimientos del Ministro Moratinos sobre esa región del mundo. Y lo
mucho que aprecia sus consejos respecto al Oriente Próximo.
Hablamos de que estamos reforzando nuestra ya extensa cooperación en la lucha
contra el terrorismo y el narcotráfico.
En fin, como dije, se puede optar por poner el acento en las áreas de
desacuerdo… o en las de acuerdo. Por mi parte, les ofrezco mi credibilidad
personal cuando asevero que hablamos de muchos más asuntos en los que estamos de
acuerdo… que en desacuerdo. Y que reconocimos que lo más importante para el
futuro es enfocar nuestros esfuerzos conjuntos para acercarnos a nuestras metas
comunes. Después de todo… EE.UU. y España representamos dos de las principales
democracias en el mundo… lo que constituye la piedra angular de nuestra relación
y de nuestra alianza.
Creo que un repaso objetivo de dónde coinciden, y dónde divergen, las políticas
de EE.UU. y España reflejaría la solidez de la alianza entre ambos países.
Nuestras relaciones diplomáticas reflejan un diálogo continuo y saludable, entre
gobiernos, con perspectivas diferentes en ocasiones, pero con metas y valores
comunes.
Y si me permiten, añadiré sólo un aspecto más, que considero importante, pero
que no escuché la semana pasada: la extraordinaria historia personal de la
Secretaria Rice. Una historia que dice mucho de lo bueno y encomiable de la
sociedad estadounidense. Hija de una familia humilde. Su padre un pastor
protestante. Su madre una maestra.
Creció en el Sur de EE.UU. durante una época de segregación racial,
discriminación y hostilidad. Una herencia vergonzosa para mi país.
Pero Condoleezza Rice triunfó sobre ésas dificultades por medio de talento,
inteligencia, tenacidad y rectitud. Su vida está marcada por innumerables logros
artísticos, académicos y políticos. Se ha ganado el respeto y la admiración de
sus conciudadanos.
Como inmigrante, yo también he aprendido en mi vida algo acerca de las
oportunidades que la sociedad estadounidense ofrece a sus ciudadanos –nativos o
naturalizados –, así que valoro especialmente sus logros personales.
Durante los dos últimos años, nuestra Embajada, bajo instrucciones de mi
gobierno, ha trabajado incansablemente en España para estrechar los lazos que
unen a nuestros dos países.
Me alegra que tengamos tantos, y tan diversos, puntos de mutuo interés… y
posible divergencia. No me extraña que tan pronto rebasemos un punto… otro nuevo
punto brote para ser abordado… ¡y resuelto!
Estoy seguro – y espero que así lo estimen los españoles – de que nuestras
relaciones son mucho mejores, más cordiales y productivas, que hace dos o tres
años. Soy optimista en cuanto a lo mucho que se puede hacer trabajando en
conjunto, con confianza, mutuo respeto y aprecio.
Después de la excelente visita de la Secretaria Rice, reflejando los favorables
comentarios que ella y yo compartimos camino a Torrejón, me siento aún más
entusiasmado para continuar trabajando en… y con… España para avanzar nuestros
intereses comunes.
ir al principio ^
|