Palabras del Embajador Eduardo Aguirre en la fiesta del 4 de Julio,
Embajada de los EE.UU. en Madrid,
martes 4 de julio de 2006

Good evening.
Thank you for joining us on our Independence Day. Americans in Madrid are likely
to speak Spanish. However, many of our Spanish friends do not speak English.
Thus, as a courtesy, I’ll make my remarks in Spanish.
Buenas noches. Primero, quiero mostrar nuestro respeto y condolencia a Valencia.
Y nuestra solidaridad, con el dolor del pueblo español con un momento de
silencio.
Muchas gracias. Tere se une a mí en darles la más cordial bienvenida a nuestra
residencia oficial, el día de nuestra Independencia. Agradezco muy en particular
la presencia de amigos especiales, como los miembros del gabinete presidencial:
el Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación Miguel Ángel Moratinos, el
Ministro de Defensa José Antonio Alonso, la Ministra de Fomento Magdalena
Álvarez, mi estimada amiga, la Presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza
Aguirre. Además, nos honran con su presencia, muchos de mis colegas embajadores.
Muchas gracias a todos los patrocinadores, cuya generosidad ha hecho posible
esta celebración. Gracias asimismo, a La Banda Militar del Ejercito del Aire. Y
gracias y especialmente bienvenidos al Canal Street Band, por darnos éste toque
especial de jazz americano que nos evoca a la legendaria ciudad de Nueva
Orleáns, que sufrió los estragos de Katrina. Amigos todos. Agradezco a cada uno
su presencia. Y los buenos deseos, de dicha y prosperidad para EE.UU., que
muchos me han transmitido.
Esta noche nos reunimos para celebrar el cumpleaños de mi país. Hoy cumplimos
230 años de juventud y, como los jóvenes en todo el mundo, rebosamos con
energía, entusiasmo, optimismo e idealismo. EE.UU. sigue siendo guiado por las
estrellas de los ideales de nuestros Padres Fundadores, e impulsado por un
compromiso inagotable de hacerlos realidad.
Como quizás ya sepan, yo no nací en Estados Unidos. Eso lo puede verificar mi
querida madre. Quien hoy me da el infinito placer, de compartir con nosotros,
esta noche, como mi invitada especial. Mamá, con 94 años de juventud, viajó
desde Miami para celebrar el 4 de julio con nosotros.
Como decía, no nací estadounidense, pero como todos los inmigrantes que me
precedieron a EE.UU. y los inmigrantes aún por llegar en busca de libertad y
oportunidades participo igualmente con el legado de aquella gran generación de
Patriotas fundadores. Mis padres tampoco nacieron estadounidenses. Nuestro árbol
genealógico no se remonta a los líderes americanos de 1776. Digo eso, para hacer
hincapié, que lo que más nos une a los estadounidenses es más allá de la sangre
es un apasionado amor por la libertad y la democracia. Los grandes ideales y
principios proclamados por Washington, Franklin, Jefferson, Adams, y Patrick
Henry también me pertenecen. Y eso los convierte en mis antepasados. Así como lo
son mis familiares y antepasados cubanos y españoles.
Hoy, mis compatriotas americanos, donde nos encontremos en el mundo, honramos el
credo de libertad, que es el patrimonio de nuestro país. Celebramos no sólo un
nacimiento, sino también los ideales que ese nacimiento desencadenó y todavía
resuenan en todo el mundo. Durante una época muy difícil para EE.UU., el
Presidente Lincoln animó a sus conciudadanos, a renovar su compromiso con la
Declaración de Independencia, “no sólo en los momentos de éxito; sino más aun,
en los momentos mucho más difíciles en los que nos falta el éxito”. Leamos de
nuevo la Declaración, examinémosla y tomemos de ella renovadas fuerzas. No para
perseguir vanas alabanzas del pasado, como si así lo hubiéramos logrado todo.
Para reconocer que tenemos mucho trabajo que hacer. Para afrontar, día a día,
los desafíos y metas que nuestros fundadores nos fijaron. Porque EE.UU.
representa, para muchos, la libertad; nunca flaquearemos en defenderla. Porque
EE.UU. representa, para muchos, la igualdad de derechos, dignidad, y
oportunidades; nunca nos cansaremos de luchar por alcanzar esos ideales.
Reconozco, con humildad, que en ocasiones, esos ideales de la Declaración nos
han superado. Pero me fortalecen las obras, y el coraje, de estadounidenses como
Abraham Lincoln, Susan B. Anthony, o Martin Luther King, quienes lucharon, en
sus días, por mejorar nuestra democracia. Ellos, sabían: Que toda democracia es
un trabajo en progreso. Que es una faena continuamente inacabada. Que nuestras
fallas deben de animamos, a siempre buscar el perfeccionamiento.
A mis amigos españoles, gracias, muchas gracias, por compartir esta celebración
con nosotros. Me siento orgulloso y honrado de que España sea un importante
aliado, y un valioso amigo de EE.UU. Juntos compartimos la responsabilidad de
vencer al terrorismo. Y juntos compartimos valores fundamentales que nos unen
entrañablemente. Nos unen profundos lazos históricos, valores compartidos, y
acciones comunes. Juntos, hemos trabajado para fomentar la democracia, mantener
la paz, combatir las enfermedades y la pobreza. Y llevar ayuda humanitaria a
personas asediadas por terremotos, maremotos y huracanes.
Durante el pasado año como Embajadores en España, Tere y yo hemos vivido muchos
momentos inolvidables. Dos se destacan en mi mente:
Hoy, como el pasado 4 de julio, veo ondear la bandera española junto a mi
bandera. Aquellos de ustedes que estuvieron aquí el año pasado, quizás recuerden
mis palabras sobre lo mucho que para mi significa mi querida bandera americana.
Pues bien, el pasado agosto, yo observé la bandera española cubriendo el féretro
de 17 valientes soldados españoles. En solidaridad bajamos nuestra bandera a
media asta. Y acongojado, estuve presente durante los funerales, donde España y
EE.UU.. lloramos a aquellos que perecieron en Afganistán defendiendo – en
tierras lejanas – junto con sus compañeros de la OTAN la libertad de otra
nación.
También recuerdo cuando, emocionado y agradecido, vi despegar, de la Base Aérea
de Torrejón, 2 transportes Hércules llenos de ayuda del pueblo español para los
damnificados en mi país por el huracán Katrina.
Esos dos eventos los tengo grabados en mi corazón, como fieles ejemplos, de los
verdaderos lazos que nos unen.
Por nuestra parte, les aseguro que el compromiso de mi país, con los ideales
proclamados en nuestra Declaración fundadora, sigue intacto, inalterado e
inquebrantable. Thomas Jefferson describió la Declaración de Independencia como
“una expresión de la mente norteamericana”. Creo que era – y es – mucho más. Es
una afirmación apasionada de ideales y derechos que todo hombre, y toda mujer en
el mundo, pueden reclamar justamente como suyos. Ha pasado a formar parte del
patrimonio común de la Humanidad. Como el genio Cervantes, que también nos
pertenece – y nos inspira – a todos.
Ésta noche celebramos no sólo nuestra fiesta nacional. También celebramos el
derecho a la libertad, la igualdad y las oportunidades para todos, en todas las
partes del mundo. Mientras el amor por la libertad continúe latiendo en nuestro
corazón, ésta Declaración y su promesa seguirán siendo convincentes y poderosas.
Que Dios bendiga a nuestros países.
Que Viva España, y God Bless America!
Gunny – retire the colors!
This concludes our formal program. Please enjoy our hospitality.
Esto concluye nuestro programa oficial. Por favor, disfruten de nuestra
hospitalidad.
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