SEGURIDAD ENERGÉTICA PARA EL SIGLO XXI
Palabras del Embajador Eduardo Aguirre ante la Asociación para el Progreso de la
Dirección (APD), 28 de noviembre de 2006

Muchas gracias por tan amable presentación.
Muchas gracias,
Don José María.
Es un gran honor para mí dirigirme a esta reunión del Consejo Rector de
Asociación para el Progreso de la Dirección.
Ante mí veo la flor y nata del sector privado español.
Pueden estar orgullosos de sus aportaciones en el crecimiento de la economía
española hasta niveles record.
Ojalá que las empresas privadas en las que trabajé antes de incorporarme al
servicio del Gobierno de Estados Unidos hubieran tenido más años como la mayoría
de sus empresas han tenido recientemente.
También quiero felicitar a la APD (Asociación para el Progreso de la Dirección)
por su 50th (quincuagésimo) aniversario y por sus importantes contribuciones al
desarrollo de la dirección empresarial española.
En consonancia con el objetivo de la APD de fomentar el intercambio de ideas y
experiencias,
quiero abordar el importantísimo tema de la seguridad del suministro energético.
En los últimos tiempos hemos sido testigos de grandes cambios en la economía
mundial, a los que Estados Unidos y Europa, tendrán que hacer frente.
Uno de los enormes retos económico-político de nuestro tiempo es: cómo lograr
integrar, con éxito, a China y la India en la economía mundial. Éstos países
reclaman, con derecho, una segmento de las existencias energéticas mundiales.
Mi gobierno está abiertamente a favor del crecimiento, y deseamos que la
economía mundial crezca en su conjunto. Queremos, por tanto, mejorar la
seguridad energética mundial para que ésta alcance a todos.
La seguridad energética está cada vez más presente en la cooperación entre
Estados Unidos y la Unión Europea. Eso fue reafirmado en la cumbre entre nuestro
país y la Unión Europea el pasado mes de junio, en la que los mandatarios
adoptaron principios para promover la seguridad energética mundial. Estos
principios incluyen:
Apoyar el desarrollo de nuevas fuentes y rutas de suministro en la cuenca del
Mar Caspio y Asia central;
Apoyar el mantenimiento y la mejora de la estructura actual de oleoductos y
gasoductos;
Apoyar la implantación efectiva de medidas como la Iniciativa de Transparencia
de las industrias extractivas en países emergentes, productores de energía; y
Cooperar en el desarrollo y la disposición de biocombustibles, el gasoil, los
vehículos híbridos recargables, y otras tecnologías avanzadas.
El Presidente Bush, mi coterráneo tejano, petrolero de profesión, ha dicho que
Estados Unidos tiene que “vencer su adicción” al petróleo importado.
Para hacerlo, está desarrollando una ambiciosa estrategia.
ELEMENTOS DE LA POLÍTICA INTERNACIONAL ENERGÉTICA DE ESTADOS UNIDOS
El enfoque de Estados Unidos respecto a la seguridad energética mundial se apoya
sobre 5 pilares:
Diversificación del suministro y del transporte.
Fortalecimiento de la inversión en el sector energético.
Mover hacia precios de mercado.
Mejorar la eficacia energética mediante el apoyo a nuevas tecnologías.
Actuar internacionalmente.
Diversificación del suministro y del transporte
La diversificación es un factor importante en la seguridad energética global.
Alentamos a todas las naciones a que desarrollen diversas fuentes de
abastecimiento energético, y rutas de transporte, con el fin de reducir el
impacto de las interrupciones de suministro, sean naturales o causadas por el
hombre.
La disputa del pasado invierno entre Rusia y Ucrania sobre el gas, centró la
atención de muchos consumidores europeos de gas, en la necesidad de diversificar
el suministro de gas, mejorar su eficacia, y utilizar fuentes energéticas
alternativas.
Europa, siguiendo el ejemplo de España, continúa explorando oportunidades para
ampliar los enlaces por gasoducto con el Norte de África. Nuestra seguridad
energética colectiva puede mejorarse mucho también mediante una mayor
integración de los sistemas de infraestructura de transmisión de electricidad,
petróleo, y gas, entre países consumidores de energía.
Un aspecto crítico de nuestro enfoque es la diversificación energética,
especialmente hacia tecnologías no basadas en hidrocarburos.
Un buen enfoque para las empresas que dependen de hidrocarburos, sería verse a
si mismas, a largo plazo, como “empresas energéticas” que inviertan en un
abanico diversificado de fuentes energéticas, incluida la energía nuclear,
solar, eólica, el biocombustible, la célula de combustible, y otras. Las
empresas españolas son ya excelentes ejemplos de éste tipo de diversificación.
Creemos que reconsiderar la energía nuclear será clave para hacer frente a los
retos en materia de seguridad energética y de gestión de emisiones de gases de
efecto invernadero. Las nuevas tecnologías están haciendo frente a las
preocupaciones en materia de seguridad y las tecnologías emergentes pueden ser
capaces de reducir enormemente los residuos nucleares.
Trabajamos estrechamente con otros países para promover investigación y
desarrollo sobre una nueva generación de sistemas de energía nuclear más seguros,
más asequibles y más resistentes a la proliferación.
Fortalecimiento de la inversión en el sector energético
Según la Agencia Internacional de Energía, se necesitarán 2 billones de dólares
de inversión, en la producción petrolífera mundial, antes del año 2030, para
hacer frente al crecimiento previsto de la demanda. Es una cifra abrumadora que
abarca 12 ceros.
Pero no es un objetivo imposible. El reto será que todos colaboremos para crear
el marco transparente, basado en el estado de derecho, que haga posible este
nivel de inversión.
Esto está siendo difícil en una serie de países, algo que sobra recordar a los
aquí presentes. La clave aquí, es que una vez se firme un contrato, entre una
empresa energética y un gobierno soberano, ambos firmantes deben entender que se
ha de respetar el contrato.
Mover hacia precios de mercado
Si bien es difícil social y políticamente, creemos que sería de nuestro interés
colectivo promover una transición gradual hacia precios de mercado… tanto en los
países en desarrollo como en los desarrollados… con el fin de encaminar la
utilización más eficaz posible, de las fuentes energéticas limitadas del planeta.
Por ejemplo, la disputa del invierno pasado entre Ucrania y Rusia por el gas
natural subrayó algunas de las desventajas de fijar los precios energéticos por
debajo del mercado.
Mejorar la eficacia energética mediante el apoyo a nuevas tecnologías
Desde que el Presidente Bush lanzara su Política Energética Nacional en 2001, el
Gobierno de Estados Unidos ha gastado casi 10.000 (diez mil) millones de dólares
en desarrollar fuentes de energía alternativas más limpias, más baratas y más
fiables.
Estados Unidos ha iniciado una multitud de coaliciones tecnológicas de I+D
energético multilaterales, y prevemos ampliar nuestra colaboración internacional
en materia de investigación puntera en energía con nuestros amigos y aliados.
Actuar internacionalmente
Los Estados Unidos mantiene membresía en la Agencia Internacional de la Energía,
el Foro Energético Internacional, y otras muchas agrupaciones regionales como
una parte importante de nuestra estrategia.
Pensamos firmemente que tenemos que animar a los países motores de la demanda
mundial, que no son miembros, a colaborar con la Agencia Internacional de la
Energía, con vistas a su futura incorporación.
En octubre de este año, el Consejo Rector de la AIE decidió instituir un
programa sólido con China, la India y Rusia. La AIE puede ayudar a estos países
a diseñar políticas para acelerar las reformas hacia una política nacional
basada en el mercado, para establecer reservas estratégicos de petróleo, para
emplear tecnologías energéticas limpias y para mejorar la eficacia energética.
Conclusión
La seguridad energética es, y seguirá siendo, una de las máximas prioridades del
Gobierno de Estados Unidos.
Asimismo, es una pieza clave de nuestros vínculos trasatlánticos. Claro está,
todavía queda mucho trabajo por hacer, ya que constituye, uno de los principales
retos mundiales a los que se enfrentará la próxima generación.
Resalto la palabra “vínculos” en éste contexto. Estamos abiertos a hacer
negocios y a recibir nuevas ideas. Por ejemplo: Recientemente, Abengoa Bioenergy,
firmó un acuerdo con una empresa de biotecnología de Florida, Dyadic, para la
adquisición del 8 por ciento de sus acciones por 7,8 millones de euros. Dyadic
va a utilizar el dinero para transformar residuos vegetales – o biomasa—en
etanol. Se que es una inversión modesta, pero este tipo de inversión, junto a
muchas más que empresas Españolas y Americanas están forjando, provocará futuros
cambios a gran escala a ambos lados del Atlántico.
El Presidente Bush está liderando la transición de Estados Unidos hacia una
economía menos dependiente del petróleo. Estamos invirtiendo en tecnologías que
a largo plazo pueden alimentar nuestras economías sin plantear amenazas al medio
ambiente o a nuestra seguridad nacional.
Mientras tanto, nuestra política nacional en materia energética debe hacer
frente a una economía basada en hidrocarburos, y en la que las reservas están
concentradas en zonas del mundo que plantean retos.
Al igual que otros temas difíciles que conjuntamente enfrentamos, éste cometido
necesitará un esfuerzo sostenido, paciente y resuelto.
Y para eso, estamos participando activamente en este empeño con otros países, y
en diálogos multilaterales.
Muchas gracias.
Departamento de Energía de los EE.UU.
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